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Declaración de Fe:

IGLESIA CRISTIANA GETSEMANI BAUTISTA FUNDAMENTAL DE MORELIA

 

Calle: Mariano de Jesús Torres No. 42 Col. Dr. Miguel Silva

Tel: (443) 312 – 45 – 92  Pastor: J. Salomé Díaz Sánchez.

 

 

I n d i c e

 

Doctrina:                                                                 Página

 

1. Las Escrituras. - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -           1

2. El Dios Verdadero. - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -           1

3. Dios el Padre. - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -            2

4. Dios el Hijo. - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -             2

5. Dios el Espíritu Santo. - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -            2

6. El Demonio. - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -           3

7. La Creación. - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -             3

8. La Caída del Hombre. - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -- - -          4

9. El Camino de la Salvación. - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -        4

10. La Expiación por la sangre. - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -         5

11. La Justificación. - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -          5

12. El Carácter Gratuito de la Salvación. - - - - - - - - - - - - - - -        6

13. La Gracia en la Regeneración. - - - - - - - - - - - - - - - - - - -         6

14. El Arrepentimiento y la Fe. - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -          7

15. El Propósito de la Gracia Divina. - - - - - - - - - - - - - - - - -         7

16. Nuestra Santificación. - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -        8

17. La Perseverancia de los Santos. - - - - - - - - - - - - - - - - - -        8

18. La Seguridad del Creyente. - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -         8

19. La Armonía entre la Ley y el Evangelio. - - - - - - - - - - - -         9

20. La Iglesia Local. - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -          9

21. La Cooperación Eclesiástica. - - - - - - - - - - - - - - -- - - - - - -      9

22. El Gobierno Civil. - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -    10

23. La Administración. - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -    10

24. El Bautismo Cristiano y la Santa Cena. - - - - - - - -- - - - - -      10

25. El Día del Señor. - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -      11

26. La Resurrección. - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -      11

27. Las Recompensas Individuales. - - - - - - - - - - - - - - - - - - -     12

28. El Justo y el Malo. - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -      12

29. La Segunda Venida. - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -            13

30. El Mundo Venidero. - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -     13

 

 

IGLESIA CRISTIANA “GETSEMANI” BAUTISTA FUNDAMENTAL INDEPENDIENTE

 

DECLARACION DE FE

 

 

1. LAS ESCRITURAS.

Creemos que la Santa Bíblia es un libro sobrenatural, que es la Palabra de Dios, que es la revelación completa, final y plena de la voluntad de Dios para el hombre. Que tiene por autor a Dios, y bajo la dirección del Espíritu Santo fue escrita por hombres santos divinamente inspirados; que es tesoro perfecto de instrucción celestial, que tiene  por objeto la salvación, y por contenido la verdad sin mezcla alguna de error, que revela los principios según los cuales Dios nos juzgará, siendo por lo mismo, y habiendo de serlo hasta la consumación de los siglos, centro verdadero de la unión cristiana, y norma suprema a la cual debe sujetarse todo juicio que se forme de la conducta, las creencias y las opiniones humanas.  (Sal 119:89), (2 Ti 3:16), (Ap 22:18-19), (2 Pe 1:20-21), (1 Pe 1:10-12) (Sal 19:7-11), (Jn 12:48),  (Pr 30:5-6),  (Ro 2:12),  (Fil 3:16),  (1 Jn 4:1),  (Is 8:20).

 

2. EL DIOS VERDADERO.

Creemos que hay un solo Dios vivo y verdadero, absoluto en naturaleza, perfecto en atributos, glorioso en santidad, Espíritu inteligente, cuyo nombre es Jehová, Hacedor y Regidor Supremo del cielo y de la tierra, infinito en sabiduría, maravilloso en poder, y sorprendente en amor; merecedor de toda la honra, confianza y amor posibles; que une en sí lo infinito, lo eterno, y el todopoderoso Dios trino, que en la unidad de la divinidad existen tres personas, el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo, iguales estos en perfección divina, que desempeñan oficios distintos, pero que armonizan en la grande obra de la redención. (1 Jn 4:24),  (Sal 83:18),

(Ex 15:11), (Mr 12:30),  (Ap 4:11),  (Mt 28:19),  (Jn 10:30),  (Ef 2:18),  (2 Co 13:13).

 

3. DIOS EL PADRE.

Creemos que Dios el Padre es la primera persona de la Santísima Trinidad. Que es todopoderoso, misericordioso y justo; que es santo, recto y verdadero. Que existe eternamente, es glorioso en naturaleza, poseedor de los atributos de omnipotencia, omnisciencia y omnipresencia; y que en armonía con sus oficios divinos, ama, provee y protege con cuidado providente, a los hijos de los hombres, y especialmente en cuidado paterno de los hijos de Dios.

(Mt 28:19),  ( Gn 17:1),  (Mt 19:26),  (Sal 19:9),  (Is 6:3),  (Sal 100:5),  (Pr 15:3),  (Sal 139:1-6),  (139:13-14),  (103:13),  (Mt 6:25-30), (10:29-31),  (7:11).

 

4. DIOS EL HIJO.

Creemos que Dios Hijo es la segunda persona de la Santísima Trinidad. Que es Dios, el verdadero Dios; que es todopoderoso, misericordioso y justo; que es santo, recto y verdadero. Que existe eternamente, es glorioso en naturaleza, poseedor de los atributos de omnipotencia, omnisciencia y omnipresencia. Que Dios el Padre, por medio del Espíritu Santo es su Padre divino, real y eterno. Y que en armonía con sus oficios, media, busca y salva, en ejercicio de su obra mediadora de redención. Y que María la virgen fue su madre humana e inocente.

(Mt 28:19),  (Jn 1:1-3, 14),  (Is 9:6),  (Mt 28:18),  (Tit 3:5-6),  (Jn 8:15-16),  (2 Co 5:21),  (He 13:8),  (Fil 2:6),  (Jn 2:24),  (Mt 28:20),  (Lc 1:35) (2:7-14),  (1 Ti 2:5-6), (Lc 19:10),  ( Jn 3:16).

 

5. DIOS EL ESPÍRITU SANTO.

Creemos que Dios el Espíritu Santo es la tercera persona de la Santísima Trinidad. Que es todopoderoso, misericordioso y justo; que es santo, recto y verdadero. Que existe eternamente, glorioso en naturaleza, poseedor de atributos de omnipotencia, omnisciencia y omnipresencia. Que él reprime el mundo, la carne y el demonio; que testifica la verdad, da convicción al perdido, enaltece a Cristo, y da testimonio de los juicios correctos de Dios. Que él en armonía con su oficio divino, conforta, enseña, atestigua, predica, guía regenera, comisiona, santifica y unge fortaleciendo la obra de salvar al perdido y supervisar la vida del que ya es salvo.

(Jn 14:16-17, 26),  (15:26),  (16:7-13),  (He 9:14),  (1 Pe 4:14),  (Is 40:12-15),  (1 Co 2:10-12),  (Sal 139:7-12), (2 Ts 2:6-7),  (Jn 3:6),          (Ef 1:13-14),  (Hch 1:8),  (1 Pe 1:2),  (Is 61:1).

 

6. EL DEMONIO.

Creemos que Satanás es una persona real y no sólo influencia imaginaria. Que hubo tiempo en que gozó de grandes honores y altos privilegios celestiales; que por su orgullo, ambición y voluntad propia trató de traicionar al todopoderoso y por eso echó sobre su cabeza los juicios de Dios. Que él trabaja como señor de este mundo y como el príncipe del poder de los aires; que es un inventor diabólico, engañador y padre de toda mentira. Que es el enemigo mayor, el genio mas poderoso y el acusador incansable de todos los santos; que un día será encarnado en la persona del Anti-Cristo y que como tal se enfrentará a Cristo en la batalla de Armagedón. Que entonces, “la simiente de la mujer, destruirá la cabeza de la serpiente”, y que él será arrojado al Lago de Fuego ardiente; el lugar de castigo eterno preparado para el demonio y sus ángeles.

(Job 1:6-12),  (2:1-7),  (Ez 28:12-19),  (Is 14:12-27),  (Gn 3:14),  (2 Co 4:4),  (Ef 2:2),  (Mt 24:11),  (2 Ts 2:7-11),  (Jn 8:44),  (1 Pe 5:8),       (Gn 3:1-6),  (Ap 12:10),  (Dn 7:8),  (Ap 13:1-10),  (19:20),  (Gn 3:15),  (2 Co 11:13-15),  (Jn 14:30),  (Ef 2:2).

 

7. LA CREACION.

Creemos que el relato de la creación del Génesis, es literal, y no alegórico o figurativo. Que Dios personalmente creó los cielos y la tierra. Que milagrosamente sacó la materia de la nada; que hizo toda forma específica de alma viviente, sujeta a los cambios limitados dentro de su especie; que ordenó en forma definida a cada especie crecer y multiplicarse: Que después de lo demás formó al hombre del polvo de la tierra no por algún proceso evolutivo, sino por acción instantánea y que habiendo soplado en su nariz aliento de vida de inmediato el hombre se transformó en alma viviente. Que creó al hombre a su imagen y semejanza; que su acto creador fue completo y perfecto; y que ninguno de sus actos creadores, quedó sujeto a cambios naturales que habrían de efectuarse en periodos interminables o de tiempo.

(Gn 1:1),  (Jn 1:1-3, 14),  (He 11:3),  (Gn 1:21),  (24:27),  (2:7),  (Col 1:16).

 

8. LA CAIDA DEL HOMBRE.

Creemos que el hombre fue creado en santidad, asociado con Dios en inocencia bajo su ley, sujeto a la ley de su Hacedor; pero que por la transgresión voluntaria de los mandatos de Dios, cayó de aquel estado santo y feliz con que fue creado, y en consecuencia se convirtió en pecador, alejado de Dios, e hizo caer la justa condenación sobre toda la humanidad, por cuya causa todo el género humano es ahora pecador, no por fuerza sino por su voluntad; Y por virtud de esta naturaleza caída, se halla enteramente desprovisto de la santidad que requiere la Ley de Dios, positivamente inclinado a lo malo, y por lo mismo bajo justa condenación a ruina eterna, sin defensa, excusa o disculpa que le valga. (Gn 1:27),  (1:31),  (Gn 3:6-24),  (Ro 5:12),  (5:19),  (Is 53:6),  (Ef 2:1-3),          (Ez 18:19-20),  (Gál 3:22).

 

9. EL CAMINO DE LA SALVACION.

Creemos que la salvación de los pecadores es puramente por gracia; en virtud de la obra intercesora de el Hijo de Dios; quien cumpliendo la voluntad del Padre, se hizo hombre, exento empero del pecado; honró la Ley divina con su obediencia personal; y con su muerte, dio plena satisfacción por nuestros pecados; resucitando después de entre los muertos; y desde entonces entronizase en los cielos; que reúne en su persona admirabilísima las simpatías más tiernas y las perfecciones divinas, teniendo así por todos motivos las cualidades que requiere un Salvador idóneo, compasivo y omnipotente.

(Ef 2:5),  (Jn 3:16),  (Fil 2:6-7),  (Is 42:21),  (Is 53:4-5),  (He 1:8),  (He 7:25),  (Col 2:9).

 

10. LA EXPIACION POR LA SANGRE.

Creemos que el pecador es culpable y está perdido; por tanto está bajo justa condenación; que por naturaleza está alejado de Dios y por su pecado, condenado a morir; que la expiación se efectúa por la obra mediadora del Hijo quien por designación divina libremente tomó sobre sí, nuestra naturaleza todavía sin pecado; que por obediencia, durante su vida terrenal cumplió la ley divina y por su muerte en la cruz, satisfizo el castigo de la ley sufriendo en lugar del pecador; que por medio de su obediencia y muerte sacrificial, él efectuó expiación vicaria completa por todos los pecadores; que él murió, el justo por los injustos llevando sobre su cuerpo nuestros pecados en la cruz; y que por el derramamiento de su sangre en la cruz del calvario hizo provisión eterna para la limpieza, el perdón, la paz y el descanso.

(Is 53:6-7),  (Ro 8:23),  (1 Ti 2:5-6),  (He 2:17),  (2 Co 5:21),  (Mt 5:17-18),  (1 Pe 2:24),  (He 10:10-12),  (1 Pe 3:18),  (Ap 1:5),  (Is 55:7),   (Jn 14:27),  (Mt 11:28),  (1 Jn 1:7),  (Ef 1:7),  (He 9:22).

 

11. LA JUSTIFICACION.

Creemos que la justificación es el gran bien evangélico que asegura Cristo a los que en él tengan fe; que es un decreto legal y divino que declara justo al pecador creyente, y por tanto en estado libre de condenación; que esta justificación incluye el perdón de los pecados internos y externos, y el don de la vida eterna de acuerdo con los principios de la justicia; que la imparte exclusivamente mediante la fe en su sangre, y no por consideración de ninguna obra de justicia, de rectitud o de hechos que hagamos, sino sólo ante la evidencia de fe en Dios y en la sangre redentora; que por medio de la fe obtiene la liberación legal que exime de la ira de Dios; imputándonos Dios gratuitamente su justicia perfecta por virtud de esa fe; que nos introduce a un estado altamente bienaventurado de paz inefable y favor con Dios, y nos da toda bendición necesaria para hoy y por toda la eternidad.

(1 Jn 1:16),  (Hch 13:39),  (Ro 5:9),  (Ro 5:17),  (Ro 4:4-5),  (Ro 5:19),  (3:24-28),  (Ro 5:1-2),  (Ro 8:31-33),  (Jn 5:24) (Fil 4:7).

 

12. EL CARÁCTER GRATUITO DE LA SALVACION.

Creemos que el evangelio a todos franquea los beneficios de la salvación; que es deber de todos aceptarlos inmediatamente con fe cordial, arrepentida y obediente; y que el único obstáculo para la salvación del peor pecador de la tierra es la depravación innata y voluntaria de este, y su rechazo del evangelio; repulsa que agrava su condenación.

(Is 55:1),  (Ap 22:17),  (Lc 14:17),  (Ro 16:26),  (Mr 1:15),  (Ro 1:15-17),  (Jn 5:40),  (Mt 23:37),  (Ro 9:32),  (Pr 1:24),  (Hch 13:46),            (Jn 3:19),  (Mt 11:20),  (Lc 19:27),  (2 Ts 1:8)

 

13. LA GRACIA EN LA REGENERACION.

Creemos que para ser salvo el pecador debe regenerarse o nacer de nuevo; que es un acto recreador; que la regeneración consiste en llevar al corazón del creyente una disposición de santidad; instantánea, milagrosa, y no  evolutiva o cultural; que abarca los actos divinos de la limpieza del corazón de todos los pecados internos y el perdón del alma de toda culpa externa en conexión con la obra de convertirse en criatura nueva en Cristo Jesús; que al pecador muerto se le hace vivir por medio del nuevo nacimiento y se convierte en espíritu regenerado poseedor del don de Dios que es vida eterna; que el nuevo nacimiento viene después de que el Espíritu Santo produce arrepentimiento voluntario y creencia en el evangelio; que es impartimiento de la vida divina, no una mera transformación de la vida humana. y que la evidencia adecuada de la regeneración se manifiesta en los frutos santos de la fe obediente y dispuesta de los seguidores del Señor Jesús, en arrepentimiento, fe, y novedad de vida.

(Jn 3:3),  (Jn 3:6-7),  (1 Co 1:14),  (Ap 8:7-9),  (21:27),  (2 Co 5:17),  (Ez 36:26),  (Dt 30:6),  (Ro 2:28-29),  (5:5),  (1 Jn 4:7),  (Jn 3:8),  (Jn 1:13) (Stg 1:16-18),  (1 Co 1:30),  (File 2:13),  (1 Pe 1:22-25),  (1 Jn 5:1),  (Ef 4:20-24),  (Col 3:9-11),  (Ef 5:9),  (Ro 8:9),  (Gal 5:16-23),                (Ef 3:14-21),  (Mt 3:8-10),  (7:20),  (1 Jn 5:4, 18).

 

14. EL ARREPENTIMIENTO Y LA FE.

Creemos que el arrepentimiento y la fe son deberes y requisitos  sagrados y gracias inseparables para la salvación labradas en el alma por el Espíritu regenerador de Dios; que el pecador alejado, convicto profundamente de su pecado, por cuento convencidos profundamente de nuestra culpa, de nuestro peligro e impotencia, y del juicio que vendrá y a la vez del camino de salvación en Cristo, nos volvemos arrepentidos hacia Dios sinceramente contritos, confesándonos con él suplicando su misericordia; rindiéndose de todo su corazón al Señor Jesucristo, lo recibe de inmediato como Salvador personal suficiente; y lo confiesa abiertamente ante sus semejantes; reconociendo a la vez, al Señor Jesucristo por profeta, sacerdote y rey nuestro en quien exclusivamente confiamos como Salvador único y omnipotente.

(Mr 1:13),  (Hch 11:18),  (Ef 2:8),  (1 Jn 5:1),  (Jn 16:8),  (Hch 2:37-38),  (16:30-31),  (Lc 18:13),  (Lc 15:18-21),  (Stg 4:7-10),  (2 Co 7:11) (Ro 10:12-13),  (Sal 51),  (Ro 10:9-11),  (Hch 3:22-23),  (He 5:14),  ( Sal 2:6),  (He 1:8),  (8:25),  (2 Ti 1:12).

 

15. EL PROPOSITO DE LA GRACIA DIVINA.

Creemos que la elección es el propósito eterno de Dios según el cual graciosamente regenera, santifica y salva a los pecadores; que siendo consecuente este propósito con el albedrío humano abarca todos los medios junto con el fin; que sirve de manifestación gloriosísima de la soberana bondad divina, infinitamente gratuito, sabio, santo e inmutable; que absolutamente excluye la jactancia, y promueve humildad, amor, oración, alabanza, confianza en Dios y una imitación activa de su misericordia; que estimula al uso de los medios en el nivel más elevado; que puede conocerse viendo los efectos en todos los que efectivamente reciben a Cristo; que es el fundamento de la seguridad cristiana; y que cerciorarnos de esto en cuanto personalmente nos concierne exige y merece suma diligencia de nuestra parte. Que salva sólo a aquel que se arrepiente ante Dios y cree en el Señor Jesucristo; que la salvación se obtiene plenamente por la gracia “El don libre de Dios”, que no necesita cultura, obras, o alguna otra forma para su obtención o para retenerla.

(2 Ti 1:8-9),  (2 Ts 2:13-14),  (Ex 33:18-19),  (Mt 20:15),  (1 Co 4:7),  (2 Ti 2:10),  (Ro 8:28-31),  (1 Ts 1:4-10),  (2 Pe 1:10-11).

 

16. NUESTRA SANTIFICACION.

Creemos que la santificación es obra de la gracia divina; que no es un estado de perfección sin pecado; que es un acto de gracia por medio del cual se  el creyente se aparta a sí mismo para Dios y es dedicado a su propósito y a su rectitud; que por medio de ella entramos en posesión de los privilegios divinos y de acuerdo con la voluntad de Dios somos participantes en mayor grado de su santidad;  que es una obra progresiva; que principia con la regeneración; que principia y se desarrolla en el corazón del creyente por la presencia y poder del Espíritu Santo, Sellador y Consolador en el uso continuo de los medios señalados, sobre todo la Palabra de Dios, el examen personal, la negación individual, la vigilancia, el cuidado esmerado y la oración.  (1 Ts 4:3) (5:23),  (Pr 4:18),                (1 Jn 2:29),  (Fil 2:12-13).

 

17. LA PERSEVERANCIA DE LOS SANTOS.

Creemos que sólo los que creen verdaderamente permanecerán hasta el fin; que su lealtad perseverante a Cristo es la mejor señal que los distingue de los que hacen profesión de fe superficial; que una providencia especial vigila por su bien; y que son custodiados por el poder de Dios para la salvación mediante la fe. (Jn 8:31),  (1 Jn 2:19),  (Ro 8:28),  (Fil 1:6)

 

18. LA SEGURIDAD DEL CREYENTE.

Creemos que la salvación que proviene de la gracia es eterna; que el alma salvada no puede temer ningún mal; que es protegido por el poder de Dios; que el creyente en Cristo Jesús no será llevado a juicio; que nadie puede hallar cargos en contra de los electos de Dios; que están asegurados en la mano de Dios y del Hijo y que la antigua doctrina bautista de “Una vez en la gracia, siempre bajo la gracia” es glorioso y celestialmente verdadera.

(Jn 3:16),  (3:36),  (5:24),  (Sal 23:4),  (Is 37:23-24),  (Fil 1:6),  (1 Pe 3:5),  (Ro 8:1),  (Jn 10:27-29),  (Ro 8:31),  (8:35-39),  (2 Ti 1:12).

 

19. ARMONIA ENTRE LA LEY Y EL EVANGELIO.

Creemos que la Ley de Dios es la norma eterna e invariable de su gobierno; que es santa, justa y buena; que la única causa de incapacidad que las Escrituras atribuyen al hombre caído para no cumplirlas es su amor al pecado; que libertarnos de él y restituirnos mediante un Intercesor a la obediencia de la santa ley, es uno de los grandes fines del evangelio y también uno de los medios de gracia para el establecimiento de la iglesia visible. (Ro 3:31),  (Ro 7:12),  (Ro 8:7-8),  (Ro 8:2-4).

 

20. LA IGLESIA LOCAL.

Creemos que una iglesia visible de Cristo es una congregación de fieles bautizados; asociados mediante pacto en la fe y la comunión del evangelio; la cual practica las ordenanzas de Cristo; es gobernada por sus leyes; y ejerce los dones, derechos y privilegios que a ella otorga la palabra escrita; que es el único tribunal eclesiástico que tiene el Señor en la tierra; que su juicio tiene la última palabra en todo; que fue fundada personalmente por Jesucristo durante su ministerio en la tierra; y cuyos oficiales bíblicos son el pastor u obispo y los diáconos; estando  definidos los requisitos, derechos y obligaciones de estos oficiales en las Epístolas de Pablo a Timoteo y a Tito.

(1 Co 1:1-13),  (Hch 2:41-42),  (2 Co 8:5),  (1 Co 11:2),  (Mt 28:20),  (Ef 4:7),  (1 Co 14:12),  (Fil 1:27),  (1:1)

 

21. COOPERACION ECLESIASTICA.

Creemos que es privilegio y derecho de las iglesias locales cooperar o no unas con otras para llevar a efecto el mandato del Señor; que esa cooperación se hace efectiva sólo cuando se conserven los principios de Cristo en el trabajo realizado; y que todos los esfuerzos conjuntos de las iglesias locales deben llevarse a cabo de modo que preserven la integridad soberana de cada cuerpo local en todos los asuntos de fe y práctica.

(2 Co 8:1-6, 16-24),  (2 Jn 1:4),  (Mt 16:18-19),  (Hch 15:19-27).

 

22. EL GOBIERNO CIVIL.

Creemos que el gobierno civil existe por disposición divina para los intereses y buen orden de la sociedad humana; y que debemos orar por los magistrados honrándolos en conciencia, y obedeciéndoles; salvo en cosas que sean opuestas a la voluntad de nuestro Señor Jesucristo, único dueño de la conciencia, y príncipe de los reyes de la tierra.

(Ro 13:1-7),  (Mt 22:21),  (Hch 5:29),  (Mt 10:28),  (23:10),  (Ap 19:16)

 

23. ADMINISTRACION.

Creemos que la Iglesia de Cristo debe estar completamente separada del estado; que los pastores y los diáconos como únicos oficiales de la iglesia nombrados por acción divina deben ser ordenados debidamente haciéndoles comprender los deberes sagrados que de allí se derivan. Que los santos como los pecadores deben guardar el Día del Señor, el primero de la semana; que las enseñanzas de la Bíblia han de presentarse en forma constante y completa a la iglesia; que con oración y esfuerzo conjunto debe integrarse a todos los miembros en la comunión del cuerpo local; que la iglesia debe corregir, y disciplinar en oración y de acuerdo con las Escrituras a los miembros que lo ameriten; y que cuando lo soliciten, debe extenderles cartas de traslado para iglesias hermanas de la misma fe y práctica.

(Hch 1:8),  (13:1-35),  (Ro 13:1-7),  (Hch 14:23),  (6:1-6),  (2:42),  (Ap 1:10),  (Mt 16:19),  (Hch 10:47),  (Mt 18:15-17),  (Hch 15:19-27) (18:27),  (Ro 16:1-2),  (Mt 28:19-20).

 

24. EL BAUTISMO CRISTIANO Y LA SANTA CENA.

Creemos que el bautismo y la Santa Cena son ordenanzas establecidas personalmente por el Señor Jesucristo; Creemos que el bautismo cristiano es la sepultura en agua  del que tenga fe en Cristo por la autoridad e instrucción de la Iglesia Bautista local;  hecha en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; a fin de proclamar, mediante bello emblema solemne, esta fe en el Salvador crucificado, sepultado y resucitado, y también el efecto de la misma fe, a saber, nuestra muerte al pecado y resurrección a una vida nueva; y que el bautismo es requisito previo a los privilegios de la relación con la iglesia y a la participación en la Santa Cena; que es un memorial administrado y distribuido por la Iglesia local; que simboliza el cuerpo traspasado y la sangre derramada del Hijo de Dios; en la cual los miembros de la Iglesia por el uso sagrado del pan y el vino conmemoran juntos el amor por el que muere Jesucristo; precedido siempre de un examen personal serio del participante; creemos que estas ordenanzas no son sacramentos, sino símbolos que señalan al único Salvador del mundo. (Hch 8:36-39),  (Mt 28:19),  (Ro 6:3-5),  (Hch 2:41-42),  (1 Co 11:23-26),  (11:28) (Mt 26:26-29),  (16:19),  (Hch 10:47).

 

25. EL DIA DEL SEÑOR.

Creemos que el primer día de la semana es el día del Señor; o sea el Shabath cristiano; que debe ser consagrado a fines religiosos, absteniéndose el cristiano de todo trabajo secular y recreación pecaminosa, valiéndose con devoción de todos los medios de gracia privados, y públicos; y preparándose para el descanso que le queda al pueblo de Dios.

(Hch 20:7),  (Ex 20:8),  (Ap 1:10),  (Sal 118:24),  (Is 58:13-14),  (Sal 118:15),  (He 10:24-25),  (Hch 11:26),  (13:44),  (He 4:3-11).

 

26. LA RESURRECCION.

Creemos que Jesucristo resucitó corporalmente de la tumba el primer día de la semana por el cual celebramos en la actualidad, el Día del Señor como día de adoración. Que su emerger milagroso de la tumba anuncia una resurrección igual para todo creyente en Cristo. Que los muertos en Cristo se levantarán con cuerpos glorificados como el de El. Que serán arrebatados para recibir al Señor en el aire; que los muertos en pecado o los muertos sin Cristo se levantarán al terminar el Milenio; y serán presentados ante el Gran Trono Blanco del Juicio cara a cara con el Juez de los vivos y de los muertos.

(Mt 28:6),  (Lc 24:1-12),  (1 Co 15:12-22),  (1 Ts 4:13-18),  (Ap 20:5-6),  (11:15),  (Dan 12:3),  (1 S 2:6),  (2:6),  (Is 26:19),  (Os 13:14),       (Is 25:6-8).

 

27. LAS RECOMPENSAS INDIVIDUALES.

Creemos que las recompensas y la salvación no son la misma cosa. Creemos que el Señor premiará a los suyos; que descenderá del cielo con algarabía; que primero se levantarán los muertos en Cristo; que se hará una separación solemne; que los lavados con la sangre y los engendrados por el Espíritu serán reunidos para recibir al Señor en los aires, y que habrá recompensas de acuerdo con lo hecho en el cuerpo. El lugar llamado nuevo cielo y nueva tierra son ordenados como lugares permanentes para ser habitados por los hijos de Dios. Creemos que los malos son hijos del demonio; que se han revelado contra Dios; que han rechazado el don gratuito de la salvación por medio de Cristo; que ignoran el llamado del Espíritu Santo y en consecuencia se hallan destinados al infierno, bajo sentencia de muerte. Que pasarán la eternidad en el Lago de fuego encendido con azufre, donde el dragón, la bestia, y el falso profeta estarán para siempre.

(1 Co 3:11-15),  (1 Ts 4:16-18),  (Mt 24:40-41),  (13:47-50),  (1 Co 3:8),  (Ap 21:1-8),  (Jn 8:44),  (8:7),  (3:18),  (Ap 20:10-15),  (Ro 6:23).

 

28. EL JUSTO Y EL MALO.

Creemos que hay una diferencia radical y de esencia entre el justo y el malo; Creemos que los justos son los que creen en Cristo Jesús y que sólo por medio de la fe son justificados en el nombre de nuestro Señor Jesucristo; y santificados por el Espíritu de nuestro Dios y por la Palabra; que los justos son herederos de Dios y coherederos con el Señor Jesucristo; y que la vida eterna el don de Dios es la posesión inigualable de los justos; creemos que los impíos no creen en Jesucristo, están condenados por su incredulidad y están corrompidos por el dios de este mundo; que los injustos menosprecian los privilegios de la gracia de Dios escogiendo la vida de rebelión y de pecado; y que el hundimiento eterno es la porción inescapable de los impíos; todo aquel que sigue pecando es incrédulo y malo y continúa dentro de la maldición; que tal distinción es tan real entre la vida actual del hombre como después de la muerte.

(Mal 3:16-18),  (Ro 1:17),  (1 Jn 2:29),  (1 Jn 5:19),  (Pr 14:32),  (Lc 16:25),  (Ap 21 :8).

 

29. LA SEGUNDA VENIDA.

Creemos que el Señor Jesucristo viene otra vez a la tierra; que su regreso será personal, audible, visible y corporal; que ello marcará el adviento del “Día del Señor” e introducirá el Milenio; y que en aquel día, él trastornará las mesas de Satanás, tomará el trono de David su padre, pondrá a sus enemigos bajo sus pies con vara de hierro, triunfará sobre el pecado, y dará al mundo ejemplo de su gobierno recto durante Mil años de reinado personal en la tierra. (Zac 14:4),  (Mal 4:2),  (Mt 25:31-34),  (Ap 19:11-21),  (Hch 1:11),      (1 Ts 4:16-17),  (Ap 1:7),  (2 Pe 3:10),  (Ap 20:4-6),  (19:20),  (20:1-3).

 

30. MUNDO VENIDERO.

Creemos que se acerca el fin del mundo; que en el día postrero Cristo descenderá del cielo, y levantará los muertos del sepulcro para que reciban su retribución final; que entonces se verificará una separación solemne; que los impíos serán sentenciados al castigo eterno, y los justos al gozo sin fin; y que este juicio determinará para siempre, sobre los principios de justicia, el estado final de los hombres en el cielo, o en el infierno. (1 Pe 4:7),  (Hch 1:11),  (Hch 24:15),  (Mt 13:49),  (25:35-46),  (Ap 22:11),  (Ro 3:5-6),  (2 Ts 1:6-12).

 

 

 

 

 

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